Trinidad capacita a titulares de hostales y paladares de cara a la próxima reapertura del turismo

El cine Romelio Cornelio acoge la capacitación en pos de un turismo más higiénico y seguro. Foto: Ana Martha Panadés.

Por: Ana Martha Panadés Rodríguez

La COVID-19 marcó un antes y un después para Trinidad; demasiada quietud se respira en esta urbe patrimonial al centro sur de Cuba donde se extraña el espíritu bohemio de sus noches, el ir y venir de viajeros de medio mundo, la vitalidad de los centros turísticos y también de los negocios privados, cuyos titulares apelaron a todo tipo de iniciativas para garantizar el sustento de la familia. CUBA ANTE LA COVID-19 (I) (II) (III) (IV) (V) (VI) (VII) (VIII) (IX) (X) (XI) (XII)

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El sector privado en Trinidad sobrevive a los días sin turismo. Foto: Ana Martha Panadés

Pero ocho meses después de aquel anuncio que confirmó la presencia del virus SARS-CoV-2 en tres turistas italianos hospedados en una casa de arrendamiento, Trinidad vive un escenario epidemiológico favorable, en fase dos de la etapa de recuperación post epidemia y en el día 21 sin reportar casos autóctonos, lo cual tranquiliza a no pocos “hostaleros” ante la posibilidad de la reapertura de la actividad en cuanto sea declarada la nueva normalidad por el grupo temporal de trabajo para la prevención y control del nuevo coronavirus.

Pedro Díaz es de los que ha decidido retomar el arrendamiento de una de sus habitaciones: “el cuarto está independiente de la casa y el roce con los turistas será mínimo” –comenta tras concluir el seminario de capacitación que durante esta semana se desarrolla en el municipio convocado por la Dirección Municipal de Trabajo y la Delegación del Ministerio del Turismo, (Mintur) con la presencia de especialistas de Salud que recalcan la responsabilidad individual y el cumplimiento estricto de las normas sanitarias para evitar el contagio.

Hostales en Trinidad modificaron su actividad y hoy ofrecen servicios de cafetería. Foto: Ana Martha Panadés.

Pedro y su esposa escuchan con atención las recomendaciones en cuanto al uso correcto del nasobuco al interactuar con los clientes, así como durante la limpieza de las habitaciones y otros espacios de la vivienda.  Con más de 60 años, ellos se incluyen en el grupo de personas vulnerables, pero comprenden que “lo importante es cuidarse, tener en cuenta las medidas que todos conocemos y retomar el negocio en cuanto sea posible; la economía personal y la del país lo necesitan.”

Madelaine Piedra y Gerold Gómez, del hostal Casa Reguera, no comparten el mismo entusiasmo y prefieren esperar: “tenemos niños en la casa, no queremos exponerlos. Participamos en el seminario para actualizarnos en cuanto a los protocolos, pero también conocer las indicaciones en el caso de que no estemos dispuestos a reanudar el negocio; muchos hostales están descomercializados, va a ser muy difícil asegurar reservas y mantener la ocupación”.

Sin embargo, la Dirección municipal de Trabajo no ha informado en cuanto a las normativas y disposiciones legales en el caso del arrendamiento de habitaciones, viviendas y espacios en la nueva normalidad, aunque Maira Santiago, especialista de esa entidad, aseveró que se concluye el reordenamiento del ejercicio por cuenta propia en el país para ser presentado próximamente, pero hoy muchas interrogantes quedan sin respuestas.

En los mares de la especulación flotan inquietudes como la posibilidad o no de mantener la suspensión de la actividad cuando los titulares no deseen exponerse al riesgo de contraer la enfermedad o no cuenten con las condiciones económicas para retomarlay también las obligaciones tributarias.

A ello se suma el desabastecimiento que impide acceder a productos empleados, por ejemplo, en el lavado de la ropa y la limpieza de las habitaciones, reclamo que sostiene Marlon Martínez: “cómo vamos a brindar un buen servicio a los turistas si no se pueden adquirir frutas, pan o huevo para el desayuno o una cena”.

El Primer Ministro de Cuba Manuel Marrero Cruz, en visita al territorio, expresó que Trinidad, sin turismo, no es Trinidad. Foto: Alipio Martínez Romero.

El Mintur figura entre los organismos que acompaña y estimula la modalidad del turismo no estatal en la ciudad. Luis Manuel Núñez, especialista de la delegación en la provincia,  concuerda en la pertinencia de esta capacitación a las puertas de la nueva normalidad y porque “Trinidad constituye uno de los destinos más demandados por los turoperadores y vacacionistas que ya incluyen a la isla caribeña en su itinerario, por eso continuamos con el proceso de certificación de las instalaciones hoteleras y extrahoteleras de la provincia por un turismo más higiénico y seguro, aval muy útil también para los negocios privados”.

Aunque la frase del Primer Ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz, de que “Trinidad sin turismo no es Trinidad” resume las angustias que han acompañado a los habitantes de esta urbe en los últimos ocho meses y la voluntad del Gobierno cubano de reanimar la economía de esta ciudad, algunos todavía no deciden abrir las puertas de su casa a los viajeros, por mucho que eso signifique oxigenar las arcas familiares; tal vez con ellos “se hospede” también el nuevo coronavirus.

Pese a las dificultades para adquirir productos necesarios, Daylín agradece la posibilidad de ayudar a la economía familiar. Foto: Ana Martha Panadés
Trinidad comienza a sacudirse la modorra en pos de un turismo más higiénico y seguro. Foto: Ana Martha Panadés