
Héctor Miranda era uno de esos seres marginales que desandaban las calles de Trinidad, hambriento y perdido, en busca del argumento del día. Ayer pudo ser un reencuentro, alguien a quien no veía en años y que le reconoció y le regaló cigarros y algo de beber. A la jornada siguiente quizás toparía con una chiquilla de facciones candorosas; y ese recuerdo le obligaría a escribir algo, preferiblemente algunos versos faltos de sobriedad, que le aliviarían el ardor por unas semanas, hasta que se le borrara la imagen. Continuar leyendo «Uno de la Otredad: Héctor Miranda Reguera»


En su reveladora conversación con el politólogo Ignacio Ramonet, el propio Fidel Castro pareciera volver a vivir el instante en que quedó solo en medio de la calle con su escopeta calibre 12 disparando a intervalos contra un guardia que intentaba accionar una ametralladora 50 en el techo del cuartel para cazar a los revolucionarios. 
Entonces redactaba materiales y pulía los enviados al medio por corresponsales y colaboradores. Puntear en largas tiras de papel su discurso en la plaza aquel 26 de Julio de 1986 fue un orgullo sin par; escucharlo, fuente de inspiración que dura hasta hoy. 
Amo la provincia espirituana. Tal vez por eso la defiendo con ciega pasión en cada discusión universitaria en las que todos ponen sobre el tapete las dichas de sus terruños. A esas instancias no veo nada malo en mi Santilé. Hablo de las zafras azucareras, de la ascendente reanimación de los municipios y de sus Consejos Populares, de los colores devueltos a Sancti Spíritus y Trinidad, del Jesús María de ayer y el de hoy, de la Feria Delio Luna Echemendía, de las opciones recreativas y de esparcimiento que han ido tomando las ciudades, de la nueva Plaza Cultural, de la Gastronomía, de los favorables indicadores económicos y, en los últimos días, he hablado de los resultados favorables en el reordenamiento de la producción y comercialización de los productos agropecuarios. Hablo de más, de muchísimo más.
El campesino Asber Rodríguez Rosales, quien vive desde su nacimiento hace 76 años en Victorino, intrincado paraje de la Sierra Maestra, guarda como reliquias en su mente los tres momentos que estuvo cerca de Fidel Castro, motivos de felicidad y orgullo. 